viernes, 31 de agosto de 2012

India: se intensifica el trabajo y la influencia de los maoístas en la capital Nueva Delhi y las ciudades




Según el Ministro de Estado Jitendra Singh siete distritos de Nueva Delhi estan "bajo la influencia" de los maoístas mientras que otros 84 distritos en todo el país tambien tienen presencia de los maoístas.

Ministro de Estado Jitendra Singh dijo que los distritos en la capital del país que están bajo la influencia del extremismo de izquierda (en referencia a los maoístas) son Delhi, New Delhi, South Delhi, North West Delhi, South West Delhi, North y North East. Hay nueve distritos en Delhi.

"En 2011, un total de 84 distritos en toda la India fueron testigos de actividades violentas, una abrumadora mayoría de las cuales fueron realizadas por el PCI (Maoista)", dijo Jitendra Singh.

Por otra parte alrededor de 50 distritos tienen niveles medios o moderados de violencia maoísta, según Singh.

"El número total de distritos afectados por la insurgencia maoísta en 2011 fue de 203" según Singh.

http://ibnlive.in.com/generalnewsfeed/News/Seven-Delhi-districts-under-Maoist-Influence-GOVT/1053963.html

El vuelo del Sputnik



Autor: Juan Manuel Olarieta
Abogado, escritor y represaliado político

A los lectores de Lenin es posible que el nombre de Struve les suene como uno de los dirigentes de lo que en la Rusia de finales del siglo XIX se llamó el "marxismo legal", una versión edulcorada, burguesa, reformista y académica de ciertas élites intelectuales de la época. Quizá no resulte tan conocido que Piotr Struve era un conocido científico ruso, o más bien, que formaba parte de una saga familiar de astrónomos que tras la revolución de 1917 huyeron del país, refugiándose en Estados Unidos, donde la familia continuó dedicándose a la astronomía. Uno de los descendientes, Otto Struve, dirigió en Virginia el Observatorio Nacional de Radioastronomía entre 1959 y 1962 y fue presidente de la Sociedad Astronómica Internacional.
 
Como buenos exiliados, los Struve siempre adoptaron posiciones anticomunistas durante los años de la guerra fría, pero en 1957 se vieron sacudidos, como todo el mundo, por un acontecimiento espectacular: el lanzamiento del primer satélite artificial capaz de orbitar alrededor del planeta. Nada volvió a ser como antes. Después de aquel acontecimiento Otto Struve escribió un libro de astronomía (1) cuyo último capítulo estaba dedicado a comentar las repercusiones científicas del lanzamiento del Sputnik. La valoración de Struve no deja lugar a dudas: la única comparación posible hay que remontarla al descubrimiento de América de 1492.
 
Struve se tuvo que rendir ante la evidencia y cualquiera que no conozca su biografía pensará que el libro de astronomía sólo pudo escribrirlo algún furibundo stalinista, es decir, que se trata de propaganda soviética. En muy pocos años los científicos e ingenieros soviéticos repitieron el vuelo del Sputnik por segunda vez, enviaron el primer vehículo que descendió en la Luna y la primera nave provista de una cámara fotográfica que mostró a la humanidad lo que hasta entonces desconocía: la cara oculta de nuestro satélite. Según Struve los logros soviéticos no sólo cambiaron de una manera irreversible las concepciones científicas vigentes hasta entonces, sino el radio del alcance del pensamiento humano en su conjunto.
 
Por si eso no fuera suficiente, los soviéticos hicieron coincidir el vuelo del Sputnik con el 40 aniversario de la revolución socialista, que es el punto goloso del asunto, ante el cual Struve tiene que rendirse: "Hasta el 4 de octubre de 1957 nos sentíamos confiados en nuestra creencia de que éramos la primera nación en ciencia e ingeniería. Pero en esa fecha sufrimos una derrota humillante". Es la manera típica en que la burguesía asume su fracaso. Lo que ocurrió es que fue entonces, gracias al Sputnik, cuando la burguesía del mundo entero se dió cuenta de lo que el proletariado ya sabía mucho antes.
 
A partir de aquella "humillante derrota" y para encubrirla, los imperialistas comenzaron a hablar de la existencia de una supuesta "carrera espacial" porque ellos no son capaces de ver más que competencia por todas partes. Pero para que haya una carrera los atletas tienen que salir al mismo tiempo del mismo punto, y cuando en 1957 Estados Unidos se apercibió de la verdadera situación, los soviéticos ya habían dado la vuelta al estadio. Fue una bofetada que la propia realidad les propinó, esa realidad a la que llevaban tiempo sin querer mirar. En 1957 la URSS no tenía nada que demostrar.
 
Tras su confesión inicial, a Struve le traiciona el subconsciente y comienza a balbucear acerca de la manera en que "la astronomía" podría contribuir a "ganar la guerra fría". Es un giro asombroso porque no era "la astronomía" sino Estados Unidos los que habían desencadenado la guerra fría. El problema retornaba a su origen, algo caracteristico en el mundo entero desde 1945: la identificación de todas y cada una de las ciencias con Estados Unidos, cuando se trataba justamente de cambiar un modelo científico fracasado. Lo hicieron al revés: pusieron como modelo al fracaso, siguieron militarizando la ciencia en torno a ARPA, de donde nacieron la NASA, la Comisión de Energía Atómica, los ordenadores e internet. En Estados Unidos la ciencia se movía en un círculo vicioso porque ellos confiaban ciegamente en sus propias mentiras.
 
El asombro de Struve no fue un caso aislado. Por la misma época proliferaron las declaraciones de influyentes científicos estadounidenses sorprendidos al hallarse embarcados en proyectos de investigación que la URSS tenía superados. El asunto se convirtió en un problema político. El discurso de despedida de Eisenhower de la Casa Blanca es una lamentación de los errores cometidos y del deplorable estado de la ciencia y de los científicos en Estados Unidos (2). La "humillante derrota" de 1957 también iba jugar un papel importante en las elecciones presidenciales de 1960 en las que se enfrentaron Nixon y Kennedy con distintas políticas científicas. La propuesta de Kennedy no era más que una maniobra propagandística que hizo pública durante su discurso de investidura: un viaje tripulado a la Luna, un proyecto económicamente ruinoso y científicamente irrelevante.
 
Por su parte, Nixon expuso su criterio en un artículo publicado por la revista de los físicos nucleares (3) en el que abundaba en la bofetada de realidad de 1957 expuesta de la peor manera posible: la URSS no el país atrasado cuya imagen habíamos proyectado al mundo entero, nos lleva la delantera, debemos ponernos a la altura...
 
Por algo Engels había calificado al socialismo de científico. Lo mismo que la revolución fracesa un siglo antes, la URSS no solo puso la ciencia en el primer plano de sus propias prioridades políticas sino que obligó al mundo entero a proceder de la misma manera.

Notas:
(1) Otto Struve: El universo, Fondo de Cultura Económica, México, 1975, pgs.205 y stes.
(2) Eisenhower’s Farewell Address to the Nation, 17 de enero de 1961 (http://mcadams.posc.mu.edu/ike.htm)
(3) Richard Nixon: The scientific revolution, Bulletin of the Atomic Scientists, noviembre de 1960, pg. 349.

jueves, 30 de agosto de 2012

PROBLEMAS DE LA GUERRA POPULAR [3ª Entrega]


 

Traducido por el camarada SADE para ODC

Traducido de Clarté Rouge, órgano teórico del Centro Marxista-Leninista-Maoísta (Bélgica)


2.5. Tesis de la universalidad de tipo gonzalista


El Presidente Gonzalo formula la cuestión del siguiente modo: Cada clase genera su forma específica de guerra y por tanto su estrategia; el proletariado ha creado la suya: la guerra popular y es una estrategia superior, la burguesía nunca podrá tener una estrategia superior a ésa, más, no habrá estrategia más desarrollada que la del proletariado; es un problema de comprobación del proceso militar del mundo.

 

Cada clase siempre generó su forma de hacer la guerra y su estrategia, y siempre la estrategia superior ha vencido a la inferior y la nueva clase siempre tiene la estrategia superior y la guerra popular lo es, las pruebas lo demuestran. Hay tratadistas militares que dicen así: los comunistas cuando han aplicado sus principios nunca han perdido una guerra, solamente la han perdido cuando no han aplicado sus principios.

 

Por tanto, partimos de eso, que tenemos una estrategia superior como teoría probada universalmente, nuestro problema era cómo hacer la nuestra, ahí está el problema, entonces se da el margen al yerro. Lo primero que nos planteamos fue eso, la no aplicación mecánica de la guerra popular porque el Presidente Mao Tse Tung nos ha advertido que la aplicación mecánica lleva al oportunismo y lleva a la derrota.”[1]

 

Nosotros asumimos esta tesis. De hecho, son muchos los grupos que pretenden asumir esta posición. El problema es que, afirmando no aplicar mecánicamente la guerra popular”, la mayoría de estos grupos elimina su contenido real. Sus decisiones estratégicas, su práctica, son ajenas a los principios fundamentales de la guerra popular. De este modo, pues, al proclamar la universalidad de la guerra popular y pretender a un tiempo practicarla, objetivamente la niegan. Volveremos sobre esta cuestión en nuestra tercera contribución.

 

2.6. Una precisión

 

Es menester en este punto precisar que la defensa de un tipo de universalidad por este o aquel teórico revolucionario, por un partido revolucionario u otro, no implica automáticamente la crítica de una universalidad de nivel superior.

 

Ya lo hemos visto: en ningún documento de Mao Tse Tung se encuentra la tesis de la universalidad de la GPP. Es más, en rigor Mao Tse Tung nunca se planteó la cuestión desde esta perspectiva. Se aferró lo más posible a la realidad china (y su evolución) para elaborar y articular la estrategia más estrechamente ligada a esta realidad. Y cuando esta estrategia difería de la del Komintern, Mao lo justifica no poniendo en entredicho la línea general del Komintern sino resaltando las características de China en ese momento. No se puede encontrar en los textos de Mao Tse Tung, la afirmación de que los principios de la GPP sólo serían válidos únicamente para China.

 

Por ejemplo, la defensa de la estrategia de la GPP en Turquía por Ibrahim Kaypakkaya se basa en un análisis que considera a Turquía un país semicolonial y semifeudal donde el movimiento kemalista es análogo al Kuomintang (modernización de la sociedad, creación de un estado moderno en el que, sin embargo, se mantiene la explotación semifeudal del campesinado y la dependencia semicolonial del imperialismo estadounidense)[2]. Ibrahim Kaypakkaya defiende, por lo tanto, el primer tipo de universalidad (la GPP es la estrategia adaptada a todos los países semicoloniales y semifeudales y no sólo a la China de la primera mitad del siglo pasado) pero, que sepamos (y quizá los camaradas turcos podrán sacarnos de dudas a este respecto), nunca rechazó explícitamente la universalidad de la GPP a un nivel superior.

 

3. La cuestión de las condiciones


3.1. Condiciones particulares y condiciones generales


Las objeciones a la universalidad (en el sentido gonzalista) de la guerra popular prolongada se reducen generalmente a señalar que en los países imperialistas (o en general en los países desarrollados, como Argentina o Corea) no se dan las condiciones necesarias para esta estrategia tal como Mao Tse Tung las enumeró.

 

Ahora bien, no se deben tomar por universales unas condiciones que, como tales, proceden de las condiciones generales de la China semifeudal y semicolonial.

 

De hecho, una cosa es decir que siendo China un país semifeudal y semicolonial en que la inmensa mayoría del pueblo eran campesinos míseros, el éxito de la guerra popular pasaba por la movilización de dichos campesinos. Y otra muy diferente decir que el éxito de la guerra popular exige la movilización de un campesinado pobre y que en un país donde la inmensa mayoría del pueblo se compone de trabajadores pobres, la guerra popular es impracticable. Y a pesar de ello, a menudo los documentos pasan de una afirmación a la otra como si se tratara de la misma.

 

En otras palabras, a menos que se diga que la guerra popular prolongada de tipo maoísta sólo era posible en la China del siglo pasado, hay que determinar cuáles eran de las condiciones concretas aquellas que son realmente necesarias para la práctica victoriosa de la guerra popular.

 

O dicho también en otras palabras, se debe distinguir entre condiciones específicas (tal como las conoció Mao Tse Tung) y condiciones generales necesarias para el éxito de la GPP. Ello implica, necesariamente, un proceso de generalización y transposición. Hasta qué punto este proceder pueda ser legítimo, practicado científicamente, es cuestión que habrá de tenerse constantemente en mente.

 

3.2. Dos tipos de errores en la cuestión de las condiciones

 

El examen de la guerra popular de tipo maoísta en otros lugares que no sean la China del siglo pasado, pero sobre la base de esta experiencia, está, pues, amenazado por dos tipos de errores:

 

1.- Los que se derivan de una incapacidad para generalizar y transponer, y, por lo tanto, en última instancia una incapacidad para teorizar (se termina por rechazar toda GPP que no se ajuste a las condiciones de China en la década de los 30);

 

2.- Los que se derivan de generalizaciones y transposiciones excesivas, es decir, los que incurren  en una instrumentalización subjetivista de la teoría (se termina por no tener realmente en cuenta ninguna condición de ningún tipo).

 

3.3. Nuestra propuesta de marco para el análisis de las condiciones


En lugar de responder exclusivamente a las condiciones señaladas entre las objeciones a la universalidad de la GPP, creemos que es útil ampliar la reflexión a todas las condiciones mencionadas por Mao Tse Tung para el éxito de la GPP (o elementos necesarios para la GPP: por ejemplo las condiciones indicadas para la constitución de las bases de apoyo). En cualquier caso, prestaremos una especial atención a las condiciones invocadas en las objeciones a la universalidad de la GPP.

 

Después de haber identificado en un primer momento todas las condiciones que conoció la GPP “histórica” de Mao Tse Tung (basándonos en los análisis del propio Mao), trataremos de extraer, a continuación, los elementos de estas condiciones necesarios para el éxito de la GPP al objeto de ver en qué medida una condición no puede ser remplazada por otra, ya posea un elemento que produzca un efecto similar o inferior-suficiente o claramente superior.

 

Hecho esto, nos centraremos, seguidamente, en las “condiciones de sustitución” accesibles a las condiciones de las metrópolis imperialistas. Primero porque si hubiera que considerar todas las hipótesis, nos harían falta miles páginas; y segundo, porque realizamos un trabajo de análisis cuyo objeto es avanzar en nuestro trabajo revolucionario aquí y ahora.

 

3.4. Las condiciones políticas

 

En Mao, las condiciones políticas para una GPP victoriosa son las siguientes:

 

a) Existencia de un partido sólidamente asentado bajo una dirección proletaria.

 

b) Posibilidad de un Frente que movilice a todas las capas opuestas al sistema.

 

c) Existencia de un Ejército Rojo y una Guardia Roja.

 

d) División en las filas del enemigo.

 

A nuestro parecer, estas condiciones pueden ser:

 

- precisadas (¿En qué medida, por ejemplo, el partido debe estar “sólidamente asentado”? En el momento en que Mao Tse Tung escribió estas palabras, el partido había sido prácticamente aniquilado en las metrópolis chinas y era inexistente en amplias zonas del país).

 

- puestas en relación (se puede concebir que el partido podría estar un poco menos “sólidamente asentado” si la división en las filas del enemigo fuese especialmente profunda, o, a sensu contrario, que si la división en las filas del enemigo no es muy profunda, el partido debe estar muy sólidamente asentado).

 

Sin embargo, como esta problemática no afecta al debate sobre la universalidad de la GPP; como, en otras palabras, no son las condiciones políticas sino las sociales las que se invocan en ocasiones contra la tesis de la universalidad de la GPP, vamos a centrarnos ahora en estas últimas[3].


3.5. Las condiciones sociales

 

3.5.1. Sobre el campesinado pobre (I)


Es evidente que Mao Tse Tung decidió dar preferencia a los campesinos pobres y, en especial, a los de las regiones más atrasadas por una serie de criterios absolutamente independientes del hecho de que estas masas, en términos absolutos, ejercieran una actividad económica de tipo agrícola en vez de industrial.

 

La especificidad del carácter agrícola debe tenerse en cuenta porque la actividad agrícola permitía la autosuficiencia de las bases de apoyo y de las zonas liberadas. Excepto unos pocos productos como la sal, las zonas liberadas eran autosuficientes y, en las condiciones de retraso de la China de entreguerras, podían convertirse en atractivas microsociedades socialistas en la medida en que permitían una neta mejora de las condiciones de vida de las masas.


3.5.2. Sobre el campesinado pobre (II)


¿Si no era el carácter agrícola de la actividad de estas masas lo que determinó la elección de los campesinos pobres por Mao Tse Tung, qué fue lo que determinó esta elección? Esto es lo que escribió Mao Tse Tung:

 

“Dentro de poco, centenares de millones de campesinos en las provincias del centro, el Sur y el Norte de China se levantarán como una tempestad, un huracán, con una fuerza tan impetuosa y violenta que nada, por poderoso que sea, los podrá contener. Romperán todas las trabas y se lanzarán por el camino de la liberación. Sepultarán a todos los imperialistas, caudillos militares, funcionarios corruptos, déspotas locales y shenshi malvados. Todos los partidos y camaradas revolucionarios serán sometidos a prueba ante los campesinos y tendrán que decidir a qué lado colocarse. ¿Ponerse al frente de ellos y dirigirlos? ¿Quedarse a su zaga gesticulando y criticándolos? ¿Salirles al paso y combatirlos? Cada chino es libre de optar entre estas tres alternativas, sólo que los acontecimientos le obligarán a elegir rápidamente.”[4]

 

Es en el Informe sobre una investigación del movimiento campesino en Junán, escrito en mayo de 1927, donde Mao Tse Tung defiende el potencial revolucionario del campesinado y el carácter revolucionario del movimiento campesino. Se sabe que, para escribir este informe, Mao recorrió Junán durante más de un mes. Su descripción del movimiento campesino, que es al mismo tiempo una defensa del mismo, es rico, profundo y vivo: sobre esta base Mao dirigió la lucha en el seno del partido tanto contra el oportunismo de derechas que, al desear mantener estrechos vínculos con el Kuomintang ligado a los terratenientes, daba la espalda a las luchas campesinas, como contra el oportunismo de izquierdas que, encerrado en el obrerismo insurreccionalista, daba también la espalda a esas mismas luchas.

 

El interés de estos textos reside en que fueron escritos antes del golpe de estado reaccionario de 12 de abril de 1927, antes de que Chiang Kai Shek se volviera contra el Partido Comunista y contra los sindicatos obreros, masacrando a miles de proletarios y comunistas quebrando de este modo durante largos años la organización de la clase trabajadora china. Muchos cuadros sólo descubrieron el carácter revolucionario del campesinado y su importancia decisiva en el proceso revolucionario más tarde y a consecuencia de la derrota de los trabajadores en las ciudades (el levantamiento de Cantón, en respuesta al golpe de estado de Chiang Kai Shek, fue aplastado en diciembre de 1927). No ocurrió lo mismo con Mao: desde su Análisis de las clases de la sociedad china, artículo escrito en marzo de 1926, ya pone en evidencia el potencial revolucionario del “semiproletariado” (categoría en la que incluye a la inmensa mayoría de los campesinos semipropietarios, campesinos pobres, artesanos, empleados y vendedores ambulantes).

 

Si Mao Tse Tung resalta al campesinado pobre, es porque se trata de masas (de cientos de millones”) de explotados en una situación que les lleva a luchar por el derrocamiento del orden existente y que se rebelarán con o sin los partidos revolucionarios.

 

La pregunta que se nos plantea es por lo tanto: ¿existen hoy tales masas? Y si es así, ¿dónde están?

 

Y la respuesta es clara: sí, esas masas existen, existen en las megápolis de todo el mundo y manifiestan su rebelión en explosiones de violencia urbana que recuerdan claramente las revueltas campesinas de los siglos pasados.


3.5.3. El PCCh y la cuestión urbana


Es sorprendente observar cómo las ciudades no desempeñaron ningún papel en la GPP dirigida por Mao Tse Tung en China. La clase obrera casi no participó en la revolución, ni siquiera en su fase final. En 1946-47, se suceden numerosas huelgas y luchas obreras, pero son puramente sindicalistas, reivindicativas y corporativistas (en Shanghai, principal ciudad obrera de China con medio millón de trabajadores, hay 453 sindicatos diferentes). Mientras que en 1936 hubo 278 huelgas en toda China, en 1946 hubo 1.716 sólo en la ciudad de Shanghai y 2.538 en 1947. El Kuomintang se debate entre fases de represión muy dura y concesiones (en la primavera de 1946 se concedió la escala salarial, que se mejoró en el 48). En Tianjin, una gran ciudad industrial, la clase trabajadora está sindicada y lucha por sus intereses económicos, pero incluso cuando la ciudad está rodeada por el Ejército Rojo, los trabajadores no hacen nada para facilitar la toma de la ciudad. Y en todas partes ocurrirá lo mismo: el movimiento obrero permanecerá a la expectativa. En las ciudades, sólo el movimiento estudiantil participará decididamente en la lucha revolucionaria.

 

La causa de este fenómeno es evidente: la clase obrera china fue diezmada por las masacres de 1927.


La marcha de los militantes y cuadros supervivientes al campo acabó con las estructuras de la clase obrera y con su capacidad para dirigir una lucha política, más aún cuando el PCCh no hizo de su reconquista política un eje estratégico.

 

Es ésta una característica completamente específica de la China de la época, que refuerza “en vacío” el papel de los campesinos pobres en la Revolución China.

 



[1] Presidente Gonzalo: entrevista a El Diario, cf. Página 72 de esta edición.
[2] En realidad, para Ibrahim Kaypakkaya, el movimiento kemalista es incluso históricamente inferior al Kuomintang en el hecho de que la burguesía media nacional no desempeña en él ningún papel: “es decir que los jefes de la revolución [kemalista] son las clases de la gran burguesía compradora turca y los terratenientes. La burguesía media de carácter nacional no participó en la revolución como fuerza guía.” Sobre el kemalismo.
[3] Volveremos sobre la cuestión de las condiciones políticas en nuestra próxima contribución.
[4] Obras escogidas de Mao Tse Tung, en 6 volúmenes, Pekín, Ediciones en lengua extranjera, 1967-68, volumen I, página 22.
 

Primera parte: http://odiodeclase.blogspot.com.es/2012/08/problemas-de-la-guerra-popular-1-entrega.html

Segunda parte: http://odiodeclase.blogspot.com.es/2012/08/problemas-de-la-guerra-popular-2-entrega.html

-------------

EL FIN DE LA POLÍTICA BAJO LA FORMA DEL AUTOPERFECCIONAMIENTO INDIVIDUAL



Autor: SADE

 
1.- El hilo rojo que une a los más conspicuos representantes de la “izquierda” ninisto-kaótica, a los Márquez, Alba Rico, Frabetti, Nega, Fernández Liria & Co. es que toda alternativa política al capitalismo descansa en el autoperfeccionamiento individual, variante del rancio y viejuno individualismo burgués macerado en el análisis progre de la experiencia histórica del llamado socialismo real.

2.- Si para Lenin el socialismo se edifica “con los hombres educados por el capitalismo, corrompidos y viciados por él” –porque no hay otros, esencialmente, so pena de no construir nada-, para estos saltimbanquis del espíritu la construcción del hombre bueno como dechado de virtudes individuales –corridas de toros, caza, fútbol, uso del lenguaje, dieta alimenticia, mujer, etc.- es la precondición de la edificación del mundo bueno.

3.- El Libro Gordo de Autoayuda de la “izquierda” ninisto-kaótica –manual de instrucciones para convertirse en el hombre bueno para un mundo bueno- es la otra cara, burguesa siempre, de la política del más allá de la política en que sestea indolente y plácidamente la crítica de la derecha y la extrema derecha españolas: no se trata de discutir políticamente al Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) su defensa de la nacionalización de la tierra, de oponerle políticamente la defensa del latifundio y la propiedad privada, no; de lo que se trata es de saber cuánto cobra Cañamero y cuántas casas tiene su familia para demostrar que no es el hombre bueno para un mundo bueno (http://www.youtube.com/watch?v=84_7tKjkoZM); de lo que se trata es de saber dónde pasó las vacaciones fulano del SAT para concluir que es un hombre malo, moralmente inhabilitado para defender lo que defiende (http://jmalvarezblog.blogspot.ro/2012/08/sinverguenzas.html).

4.- Tanto la candidez pequeño-burguesa del ninismo-kaosismo –su utopismo sectario del hombre bueno-, como la hipocresía descarnada y sin ambages de la prensa burguesa al servicio del gran capital –Jack el Destripador exigiendo la estricta aplicación del código penal por el robo de una cartera en el metro- son la culminación política, por la “izquierda” y la derecha, de ese interés morboso por lo privado y ajeno expandido desde los medios de propaganda burgueses para la más amplia idiotización de las masas, propaganda que recibe el nombre de “telerrealidad”.

5.- Sobre el modo en que se traduce a la política grande –la que afecta a millones de personas- el agregado de bondadosas virtudes predicadas por nuestros “aristócratas del espíritu”, como llamaba Lenin a esta suerte de charlatanes, disponemos de un par de buenos ejemplos: el primero se refiere a la buena nueva de la acumulación de fuerzas para la independencia y el socialismo en Euskalherria con la llegada de la Paz, buena nueva anunciada en su día por Alba Rico y su conmilitón Fernández Liria, y traducida, hasta la fecha, en sus medidas más avanzadas, en un plan de recogida de basuras en Gipuzkoa y la prohibición de las corridas de toros en Donostia; el segundo es el caso de las intervenciones imperialistas en Libia y Siria donde, más allá de fantasías desiderativas, el hombre bueno ha hecho su aparición real vestido de camuflaje con el uniforme –reglamentario o de mercenario- de la OTAN.

6.- De las miles y miles de páginas escritas por los clásicos del marxismo, ni una sola línea sobre los requisitos, los perfiles, los hábitos, del hombre bueno para un mundo bueno. Y de entre esas miles de páginas, la risa que les provocaban santones semejantes.

Engels: “El hombre de bien que adopte estas solemnes sentencias vacías hijas de una pedantería dedicada a fantasear sobre las más tibias trivialidades, para hacer de ellas la regla de la “experiencia de la vida”, no podrá, desde luego, quejarse de “huecos totalmente desprovistos de interés”. Necesitará todo el tiempo disponible para preparar correctamente y ordenar sus goces, de modo que no le quedará ni un momento libre para ese disfrute mismo.

Tenemos que experimentar la vida, la vida plena. Sólo dos cosas nos prohíbe el señor Dühring: primera: “las suciedades del uso del tabaco”, y, segunda, las bebidas y los alimentos que “tienen propiedades repulsivas o, en general, rechazables por una sensibilidad refinada”.”

Lenin: “Los viejos socialistas utópicos imaginaban que sólo se podía edificar el socialismo con otros hombres, que primeramente ellos educarían a hombres buenos, limpios, bien instruidos y con ellos construirían el socialismo. Nosotros nos hemos reído siempre de eso (…)”

7.- Lenin: “Lo que no haremos nunca será basarnos en los intelectuales, nosotros nos basaremos en la vanguardia del proletariado que arrastra tras de sí a todos los proletarios y a los campesinos pobres. El Partido de los comunistas no sabría tener otra base.” Esto es lo que tienen que oír, alto y claro, nuestros profesores del hombre bueno.

Charu Mazumdar sobre Mao Tsetung



[A los miembros del  Euskal Sute Iraultzailea - ESI taldea  ya vemos que continuáis por el camino del antimaoismo y por consiguiente desde ODC damos por cerrada cualquier relación con vosotros. Que pena que en el pasado os dimos espacio en el blog publicando varios artículos vuestros, los cuales cínicamente nos habíais solicitado. Si tan malos somos los maoístas como sois tan cínicos de pedirnos favores.  Charu Mazumdar es el inspirador y precursor de la actual Guerra Popular en la India, la que cinicamente apoyais algunos de vosotros. A los antimaoístas rabiosos os tiene que sentar muy mal que actualmente los procesos revolucionarios más solidos y consecuentes esten encabezados por maoístas: India, Filipinas, etc]

"Y, entonces, como los truenos primaverales, estalló la lucha de Naxalbari en 1967. Por toda la India, las masas escucharon sus reverberaciones y querían comprender su significado, su mensaje. La dirección revisionista del partido reiteradamente hacía pensar que el pensamiento de Mao Tsetung no servía para la India, que no se podía librar la lucha armada en la India y que hablar de la lucha armada llevaría a la destrucción de las organizaciones combativas del pueblo. Y, entonces, las masas, con las arengas revisionistas al oído, vieron por primera vez la aplicación del pensamiento Mao Tsetung en Naxalbari. Eso las ayudó a comprender que el todopoderoso pensamiento Mao Tsetung no sólo se puede aplicar en la India sino que es el único camino a su liberación".
--El año nuevo augura conquistas aún mayores, 29 diciembre 1969

"Naxalbari nos enseñó que es posible oponerse al revisionismo solamente propagando el pensamiento Mao, que es posible levantar al campesinado para comprender el pensamiento Mao y que el pensamiento Mao echará raíces firmemente en la mente de las masas campesinas".

-- Perspectiva marxista-leninista de la revolución en la India, octubre 1969

"¿Qué constituye nuestro 'material'? ¿Dinamita, explosivos o armas de fuego? Claro que no. El hombre es el principal material en una guerra revolucionaria. Una vez inspirados con la teoría revolucionaria, es decir, el pensamiento Mao Tsetung, los hombres se convierten en bombas atómicas espirituales que son más poderosas que miles de bombas atómicas reales. El nuestro es un país de 500 millones de habitantes. Una vez que los levantemos con el pensamiento Mao Tsetung de modo que participen en el trabajo revolucionario, podremos efectuar toda clase de planes audaces, llevar a la victoria la guerra revolucionaria contra la guerra de agresión e incluso enfrentar una guerra nuclear".

--Hacer de los años 70 una década de liberación, febrero 1970

"...[H]oy, con la guía del brillante pensamiento del Presidente Mao Tsetung, la etapa superior del desarrollo del marxismo-leninismo, nos es imperativo juzgarlo todo de nuevo a la luz del pensamiento Mao Tsetung y construir un camino completamente nuevo en que seguir adelante".

--Llamamiento del Partido a la juventud y a los estudiantes, 21 julio 1969

"El revisionismo nos enseñó a dudar de todo. Por ende, la tarea de los revolucionarios es recuperar su fe en el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung".

--Charla con camaradas en Naxalbari 1962-67

"Durante la II Guerra Mundial, Chiang Kai-shek recibió apoyo de la Unión Soviética y so pretexto de ese apoyo, él y sus secuaces buscaron repetidamente atar al Partido chino a Chiang Kai-shek. El Presidente Mao reconoció la necesidad de la unidad, pero también la necesidad de hacer trabajo independiente y tomar la iniciativa y no hizo compromisos en ninguna esfera. Por eso, después de 1945, cuando comunistas de todo el mundo apoyaron la unidad con la burguesía y decidieron deponer las armas, el Presidente Mao, incluso después de haber reconocido la necesidad de la unidad, hizo un llamamiento a tomar las armas con mano firme. Por lo tanto, después de la II Guerra Mundial, los comunistas en casi todos los países siguieron el camino del revisionismo pero, bajo la dirección del Presidente Mao, el Partido Comunista de China, por medio de una exitosa revolución, logró enarbolar aún más en alto la bandera del marxismo-leninismo y alcanzar la etapa del pensamiento Mao Tsetung".

-- Carta a un camarada de Liberation, julio 1971 -enero 1972

"Hoy, el líder de la gran revolución china, el Partido Comunista de China, y su líder el camarada Mao Tsetung, están dirigiendo al proletariado mundial y a las luchas revolucionarias del mundo. Hoy, el camarada Mao Tsetung está jugando el papel del camarada Lenin en la revolución mundial".

--Construir un auténtico partido revolucionario combatiendo el revisionismo: ésa es la tarea central de hoy, 30 agosto 1966

"Es necesario llevar la política de la revolución agraria al proletariado desde fuera, desde fuera de la lucha sindical. En esta conexión, necesitamos a cuadros obreros revolucionarios, con preparación política, o sea, con el pensamiento de Mao Tsetung".

--Sobre algunos problemas organizativos y políticos actuales, julio 1969

"...El pensamiento del Presidente Mao ha emergido como el único marxismo-leninismo, un marxismo-leninismo que él ha desarrollado y enriquecido muchísimo por medio de la Gran Revolución Cultural Proletaria....

"Por tanto, la tarea política de quienes trabajen entre la juventud y los estudiantes es estudiar este nuevo y desarrollado marxismo, el pensamiento del Presidente Mao, y ponerlo en práctica. Quien rehuya a esta tarea jamás podrá tomar conciencia de los principios del marxismo".

--A la juventud y a los estudiantes, abril 1969

Esta selección de citas de los escritos de Charu Mazumdar la contribuyó el Centro de Unidad Maoísta, PCI(ML).

martes, 28 de agosto de 2012

PROBLEMAS DE LA GUERRA POPULAR [2ª Entrega]


 

Traducido por el camarada SADE para ODC

Traducido de Clarté Rouge, órgano teórico del Centro Marxista-Leninista-Maoísta (Bélgica)


2. Las diferentes tesis sobre la universalidad de la GPP


2.1. La posición de Mao Tse Tung


Mao Tse Tung no se expresó sobre el alcance de su teoría. Fundó su teoría de la GPP directamente para la China de su época, sin preocuparse por generalizarla. No tuvo necesidad de disociar en ella los principios de las condiciones. El único pasaje que evoca la cuestión de la generalización no nos es de ninguna ayuda porque evoca las condiciones más que los principios, y en él no se expresa más que “a saltos” sobre la universalidad de la GPP. En este pasaje, Mao expone que en los países imperialistas,
educar a los trabajadores y acumular fuerzas por medio de una lucha legal prolongada y prepararse para derrocar finalmente el capitalismo son las tareas del partido en los países capitalistas”. La existencia de posibilidades legales queda fuera de toda duda. Pero el hecho de que se reduzcan día a día hasta su desaparición por la aplicación, tras la posguerra, de la doctrina de la contrarrevolución preventiva, cambia el juego.

                                

En este pasaje, Mao Tse Tung, indica que sus propuestas estratégicas no cuestionan la línea del Komintern para los países imperialistas democráticos en la década de los 30. Mao escribe este breve pasaje para indicar que no pretende revolucionar el marxismo-leninismo, sino sencillamente aplicarlo a la realidad china. Es exactamente lo que hizo Lenin con respecto al marxismo. Y sin embargo, al hacerlo, Lenin como Mao Tse Tung realizó contribuciones decisivas cuyo alcance excedía con mucho las realidades nacionales e históricas particulares en que ambos las formularon.

 

2.2. Tesis de la validez sólo para la China (e Indochina) de comienzos del siglo XX

 

Para los defensores de esta teoría, la GPP no podía aplicarse más que a China (y eventualmente a Indochina) y/o solamente en ese momento (debido al carácter semifeudal y semicolonial de la sociedad china).

 

Algunos defensores de esta posición afirman defender el maoísmo (o más exactamente en su caso el “pensamiento Mao Tse Tung”); otros, extraños y hostiles al maoísmo, rechazan la GPP del mismo modo que rechazan toda la experiencia china. Entre estos últimos existen dos categorías: los revisionistas históricos (ex-prosoviéticos), los neorrevisionistas (ex-prochinos o aún prochinos) y la extrema izquierda. Como es natural, nos centraremos en las tesis de los que afirman reconocer un cierto valor a las decisiones políticas y estratégicas de Mao Tse Tung; por lo tanto, no trataremos más que las tesis neorrevisionistas.

 

Dicha tesis no puede defenderse sin incurrir en una total confusión entre los principios de la GPP y las condiciones en que se desarrolló en China a principios del siglo XX.

 

2.3. Tesis de la validez sólo para los países dominados, semifeudales, semicoloniales

 

Para los defensores de esta tesis, la GPP es una política militar revolucionaria correcta para todos los países semifeudales y semicoloniales. Lin Piao fue uno de los primeros en dar forma a esta tesis: “Es preciso subrayar que la tesis del camarada Mao Tse Tung sobre el establecimiento de bases revolucionarias en el campo y la utilización del campo para rodear las ciudades tiene una prominente importancia práctica y universal para la lucha revolucionaria que libran hoy las naciones y pueblos oprimidos del mundo, y en particular para la lucha revolucionaria de las naciones y pueblos oprimidos de Asia, África y América Latina contra el imperialismo y sus lacayos.

 

Hoy en día, muchos países y pueblos de Asia, África y América Latina son víctimas de la intensa agresión y sojuzgamiento del imperialismo acaudillado por los EE.UU. y de sus lacayos. Las condiciones fundamentales políticas y económicas de un buen número de esos países tienen mucho en común con las que prevalecían en la vieja China. En ellos, al igual que en la China de entonces, el problema campesino adquiere extrema importancia. Son los campesinos quienes constituyen la fuerza principal de la revolución nacional-democrática, dirigida contra el imperialismo y sus lacayos. Al agredir a esos países, los imperialistas siempre comienzan por ocupar las grandes ciudades y las vías de comunicación importantes, pero no están en condiciones de establecer su control total sobre las extensas zonas rurales.

 

El campo, y sólo el campo, es la vasta zona donde los revolucionarios pueden marchar hacia la victoria final. Es por ello que la teoría del camarada Mao Tse Tung sobre la creación de bases revolucionarias en las zonas rurales y la utilización del campo para rodear las ciudades ejerce una fuerza de atracción cada vez mayor sobre los pueblos de esas zonas.”[1]

 

Entre las fuerzas que han asumido esta posición podemos citar:

 

El TKP/ML: “La estrategia de la Guerra Popular, que debería ser defendida como la forma universal de liberación de los países semicoloniales, desempeñará un papel decisivo en el avance de la revolución proletaria mundial por medio de sucesivos saltos”.

 

El TKP (ML)-TIKKO: “En los países coloniales y semicoloniales, el camino de la victoria es, para la revolución de nueva democracia, la guerra popular.

 

Una de las características de estos países es el desarrollo inestable de las estructuras económico-político-sociales. Esta situación provoca un desarrollo inestable de la guerra revolucionaria, en lugar de una línea recta.

 

Otra característica es la relativa debilidad del capitalismo, la presencia del feudalismo, a causa de los contenidos sociales la cuestión nacional y otros problemas campesinos.

 

Otro elemento esencial de la guerra popular es el papel que el campesinado desempeñará en nuestra revolución bajo la dirección del proletariado. La guerra popular no puede explicarse simplemente por razones como “predomina el feudalismo” o “la mayoría de la población se compone de campesinos”.

 

El aspecto más importante es la dependencia con relación al imperialismo. Esta situación hace relativamente fácil el control de las ciudades por los imperialistas y sus lacayos. Y el campo se convierte en su punto débil. Debido a estas relaciones complejas la revolución cuenta con mayores opciones en el campo.”

 

El MKP: “La guerra popular es una de las principales herramientas que el camarada Mao Tse Tung ha legado a los oprimidos, además de sus contribuciones cualitativas sobre cuestiones de filosofía, economía política y socialismo. La práctica ha demostrado el carácter científico de la estrategia consistente en cercar las ciudades desde el campo en los países oprimidos.”

 

Como puede apreciarse, los defensores de esta tesis vinculan (sin justificarlo teóricamente) dos condiciones de la GPP a los principios de ésta. Estas condiciones son: el carácter semicolonial del país, el predominio del feudalismo y la existencia de un amplio campesinado pobre. El MKP añade a los principios de la GPP la estrategia de cerco de las ciudades por el campo.

 

2.4. Tesis de la universalidad de tipo linpiaoista

 

Pero en esta tesis Lin Piao injerta otra tesis, distinta, específica, al transponer al mundo entero el esquema estratégico de la GPP. De este modo, el conjunto de los Tres Continentes [África, América y Asia] se convierte en “el campo” y el conjunto de los países imperialistas se convierte en “la ciudad”. Lin Piao expuso esta tesis en ¡Viva la victoriosa Guerra Popular!:

 

“Mirado el mundo en su conjunto, la América del Norte y la Europa Occidental pueden ser llamadas las “ciudades del mundo” y Asia, África y América Latina, sus “zonas rurales”. Después de la Segunda Guerra Mundial, por diversos motivos el movimiento revolucionario proletario en los países capitalistas de la América del Norte y de la Europa Occidental, se ha visto retardado temporalmente, mientras el movimiento revolucionario popular en Asia, África y América Latina se ha desarrollado con todo vigor. De modo, pues, que la revolución mundial de nuestros días también presenta, en cierto sentido, una situación en que las ciudades se ven rodeadas por el campo. La causa de la revolución mundial dependerá, a fin de cuentas, de la lucha revolucionaria de los pueblos de Asia, África y América Latina, que representan la mayoría abrumadora de la población mundial. Por lo tanto, los países socialistas deben considerar como su deber internacionalista el apoyar la lucha revolucionaria popular en Asia, África y América Latina.”[2]

 

La tesis de Lin Piao ha sido asumida (o reinventada) por diversas fuerzas del movimiento revolucionario europeo que, en relación con las tres contradicciones que caracterizan nuestro tiempo (burguesía/proletariado, pueblos oprimidos/potencias imperialistas y contradicciones interimperialistas), veían en la contradicción pueblos oprimidos/imperialismo la contradicción principal, veían en los Tres Continentes [África, América y Asia] la línea del frente del movimiento revolucionario internacional. Este planteamiento ha dado lugar a dos tomas de posición diferentes: una toma de posición en Europa que, en función de este análisis, significaba en cierto modo verse a sí mismos “por detrás de las líneas enemigas”. Es la postura por ejemplo de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) y es lo que explicaban sus prisioneros en 1975, dos años antes de su asesinato:

 

“La fusión del imperialismo alemán occidental (política, económica, militar, ideológicamente basado en los mismos intereses de explotación del Tercer Mundo así como en la homogeneidad de las estructuras sociales por medio de la concentración de los capitales y de la cultura del consumo) con el imperialismo estadounidense caracteriza la posición de la República Federal con relación a los países del Tercer Mundo: en tanto que parte en las guerras desencadenadas contra ellos por el imperialismo estadounidense; en tanto que “ciudad” en el proceso revolucionario mundial de cerco de las ciudades por el campo.

 

En esa medida, la guerrilla en las metrópolis es una guerrilla urbana en los dos sentidos del término: geográficamente, surge, opera y se desarrolla en las grandes ciudades; y en el sentido estratégico y político-militar, es una guerrilla urbana porque ataca desde el interior la máquina represiva del imperialismo en las metrópolis, combate como unidad de partisanos en la retaguardia del enemigo.

 

Esto es lo que hoy entendemos por internacionalismo proletario.”[3]

 

Otro posicionamiento resultante de esta visión del mundo fue el abandono puro y simple del territorio europeo. De esta manera, numerosos revolucionarios [de Europa] se lanzaron a la lucha en los Tres Continentes [África, América y Asia]. Una de las expresiones más nobles de esta postura es el compromiso de Barbara Kistler, militante comunista suiza en el TKP/ML y más tarde en su brazo armado, el TIKKO. A una pregunta sobre el deber de los revolucionarios de luchar en su propio país, ella respondió:

 

“Como revolucionaria que defiende la causa del TKP/ML y del internacionalismo proletario, que apoya la lucha del proletariado y de los pueblos oprimidos, concibo mi compromiso internacionalista en el ataque al imperialismo en sus puntos más débiles y en el apoyo a los movimientos ML en los que la lucha ha adquirido una dimensión análoga. La opresión y explotación en el mundo y en Turquía hace necesario que los revolucionarios icemos, en el mundo entero, la bandera roja del proletariado contra el imperialismo.

 

A la fuerza central de las armas del imperialismo debe oponerse incondicionalmente la fuerza de las armas de los pueblos. En todo el mundo, los revolucionarios y los comunistas deben asumir esta responsabilidad con todo su ánimo y comprometer en ella todas sus fuerzas. Deben seguir esta línea maestra y apoyar las luchas en curso que se desarrollan en diversos países basadas en el internacionalismo proletario y dirigidas por los revolucionarios.

 

Antes de hablar específicamente de la situación en Turquía, quiero llamar la atención sobre un punto. En las sociedades capitalistas, el movimiento revolucionario se ha quedado atrás, mientras progresaba en los países semifeudales y semicoloniales. Más adelante me referiré a las causas de esta situación en Europa. Debe tenerse en cuenta que entre los países imperialistas y los países dependientes del imperialismo, existe una fuerte interdependencia. Pero no podemos ignorar que las condiciones suficientes para la revolución existen ahora en los países en vías de desarrollo. Las reivindicaciones sociales y las luchas de liberación de los pueblos oprimidos constituyen una gran fuerza para derribar el imperialismo.

 

El desarrollo en el mundo y el centro de la lucha política no son condiciones fijas, se modifican en el curso del proceso. La inercia del movimiento revolucionario en Europa es transitoria. No cabe duda de que llegará el momento de las grandes luchas.

 

Las regiones donde emergen las contradicciones más extremas y más intensas, debido a la pobreza y la dependencia, forman el eslabón más débil de la cadena imperialista. Las luchas de liberación nacional y las reivindicaciones de los pueblos oprimidos asestarán un golpe al imperialismo y lo debilitarán. Esto significa que la lucha revolucionaria proletaria internacional está estrictamente conectada, como un todo, a la lucha revolucionaria de los pueblos en sus regiones respectivas, lo que implica igualmente que si el problema en su conjunto tiene sólo una importancia regional para la revolución proletaria mundial, en ella encuentra una expresión en tanto que totalidad. Como decía Lenin: “Este siglo es la época de la tormenta revolucionaria en Asia y de su eco en Europa.”[4]



[1] Lin Piao ¡Viva la victoriosa Guerra Popular! Editado con ocasión del vigésimo aniversario del final victorioso de la Guerra de resistencia del pueblo chino contra Japón. Ediciones en lenguas extranjeras Pekín, 1967, pág. 50. [La traducción al español está tomada de http://espanol.llco.org/lin-biao-viva-el-triunfo-de-la-guerra-popular/]
[2] Lin Piao ¡Viva la victoriosa Guerra Popular! Editado con ocasión del vigésimo aniversario del final victorioso de la Guerra de resistencia del pueblo chino contra Japón. Ediciones en lenguas extranjeras Pekín, 1967, pág. 51. [La traducción al español está tomada de http://espanol.llco.org/lin-biao-viva-el-triunfo-de-la-guerra-popular/]
[3] Prisioneros de la Fracción del Ejército Rojo, entrevista con Spiegel, 20 de enero de 1975.
 
[4] Entrevista concedida por Barbara Kistler a la revista Yeni Demokrasi entre su primer arresto en Turquía (de mayo a noviembre de 1991) y su muerte en combate en la filas la guerrilla del TIKKO (febrero de 1993).


Primera parte: http://odiodeclase.blogspot.com.es/2012/08/problemas-de-la-guerra-popular-1-entrega.html

------------