lunes, 10 de junio de 2013

Documento del PCI (Maoísta) en apoyo a la Revolución Filipina [3ª parte de 5]





 
Traducido por SADE para ODC



¡VIVA LA REVOLUCIÓN FILIPINA EN MARCHA POR EL CAMINO DE LA VICTORIA CON LA TAREA INMEDIATA DE LOGRAR EL EQUILIBRIO ESTRATÉGICO!



¡EXTENDAMOS EL FÉRREO APOYO A LA



REVOLUCIÓN Y AL PUEBLO FILIPINOS!



¡OPONGÁMONOS Y CONDENEMOS EL OPLAN BAYANIHAN!







Semana de solidaridad con la Revolución filipina



(22-28 de abril de 2013)



El siguiente presidente, Gloria Macapagal Arroyo, emprendió campañas represivas entre 2001 y 2010 bajo el nombre de “Oplan Bante Laya - 1” y “Oplan Bante Laya - 2”, siguiendo los dictados de los imperialistas estadounidenses. El objetivo de estas campañas era eliminar el NEP o debilitarlo. Estos ataques se convirtieron en sinónimo de violencia y terror desatados contra el pueblo filipino.

 

Sin embargo, hacia mediados de 2005, las Campañas de Contraofensiva Táctica llevadas a cabo por el NEP en todo el país así como un recio movimiento popular consiguieron derrotar el “Oplan Bante Laya - 1”. La junta de jefes del ejército filipino admitió su fracaso en 2006.

 


No obstante, el gobierno encubrió su fracaso y, una vez más, se preparó para derrotar al NEP estratégicamente y eliminarlo. Su fallido plan renació bajo el nombre “Oplan Bante Laya - 2” so pretexto de “mejorar la seguridad nacional a nivel interno”. Bajo la calificación de “sediciosos”, en virtud de este nuevo plan fueron secuestrados por bandas de asesinos, torturados y asesinados algunos activistas revolucionarios. [El gobierno filipino] propagó sin el más mínimo pudor que el Partido Comunista de Filipinas y el NEP los habían matado. Aunque los compañeros, amigos y familiares de los difuntos demostraron con pruebas que el ejército era responsable de estos asesinatos, éste no cejó en su propaganda goebblesiana. El partido llamó a las masas a desatar una lucha total con el objetivo de derribar el gobierno explotador, intensificar las acciones guerrilleras e impulsar la lucha por la liberación nacional y la democracia. Ante las atrocidades cometidas por las fuerzas enemigas, las organizaciones internacionales de Derechos Humanos, organizaciones religiosas, gobiernos de determinados países, el Comité de Derechos Humanos de la ONU y algunos periodistas llevaron a cabo labores de investigación de los hechos. Exigieron que el gobierno filipino asumiera la responsabilidad de sus sanguinarios actos.

 

Las zonas de Mindora, Visayas oriental y centro de Luzón quedaron sometidas a los ataques fascistas del sanguinario General Mayor Jovito Palparan. Se trató de una campaña en la que muchos activistas y militantes cayeron presos y fueron asesinados. Más de mil murieron en los ataques de las bandas asesinas del ejército filipino. Se atribuyeron cargos falsos a militantes a quienes se tildaba de “enemigos del estado”, a dirigentes de masas y a todos aquellos que habían criticado al gobierno sin concesiones. No se discriminó entre legalidad e ilegalidad, entre actividades abiertas y clandestinas, entre fuerzas armadas y fuerzas desarmados. Las patrullas se convirtieron en un fenómeno generalizado en las ciudades, incluyendo la capital Manila.

 


 
Estratégicamente, la relación de las fuerzas del NEP y el ejército de Filipinas es de 1 a 10 (un guerrillero del NEP por cada diez policías). Pero el NEP, en la etapa actual de defensiva estratégica, es capaz de llevar a cabo contraofensivas tácticas contra el ejército filipino en una proporción de 10 a 1, es decir, diez guerrilleros por policía.

 

En ocasiones, el ejército de Filipinas no está en condiciones de concentrar sus fuerzas más que en unas pocas zonas, razón por la que el NEP cuenta con la iniciativa en sus Campañas de Contraofensiva Táctica. El NEP ha llevado a cabo muchas acciones en forma de incursiones, emboscadas, acciones de sabotaje, ataques de francotiradores y arrestos. Asimismo, se ha educado y organizado a las amplias masas en manifestaciones de protesta y luchas de resistencia de manera más eficaz.

 

Debido a los exitosos ataques guerrilleros del NEP, el ejército filipino sufrió golpes enormes y sin precedentes. La moral del ejército y la policía no dejaba de decaer. Las fuerzas policiales regulares mostraban su descontento con sus oficiales superiores por los malos tratos, por los continuos engaños de que eran objeto sobre la provisión de alimentos y subsidios, por enviarlos ciegamente a patrullas peligrosas o por obligarles a llevar a cabo innumerables operaciones suicidas.

 

Las frecuentes derrotas, el miedo y la tensión, el descontento y la desesperanza, han llevado a los oficiales del ejército y a las fuerzas policiales regulares a cometer ataques contra el pueblo y actos de represión a gran escala. Asimismo, crearon los “testigos de enfrentamientos” para alardear de sus éxitos en la guerra y sacar provecho de la venta de armas y municiones, afirmando falsamente que las habían conseguido en esos enfrentamientos.

           

El gobierno de Filipinas y sus fuerzas armadas han venido contado falsas historias sobre los muchos guerrilleros del NEP que habían matado, las muchas unidades del NEP que se habían rendido, los muchos campamentos del NEP que habían ocupado o los muchos frentes guerrilleros que habían destruido, cuando, en realidad, era el ejército de Filipinas el que tenía que hacer frente a grandes pérdidas. [En ocasiones] se ha hecho pasar a gentes de la calle por guerrilleros del NEP que se rendían. Ocupaban pueblos y se jactaban de haber ocupado campamentos del NEP. En la realidad, no han podido destruir un sólo frente guerrillero. En la realidad, el NEP está allanando el camino para la construcción de muchos más frentes guerrilleros. De un total 7.100 islas, se están erigiendo frentes en 170 distritos.

 

El gobierno de Arroyo y el ejército fanfarroneaban con frecuencia sobre la destrucción o desarticulación del NEP antes de mediados de 2010. En el “Oplan Bante Laya - 2” –segunda campaña del gobierno- desplegaron numerosas fuerzas en las escuelas, en las zonas urbanas y en las iglesias; levantaron puestos de control en las calles de las ciudades; llevaron a cabo operaciones a gran escala para aterrorizar a los trabajadores y a los pobres y para reprimir el movimiento democrático nacional en las ciudades. Esta campaña, sin embargo, fue un fracaso si cabe aún mayor. El jefe del estado mayor general Victor Ibrado hubo de admitir en junio de 2010 que el gobierno de Arroyo había fracasado en su represión de la revolución armada y de los movimientos de masas.

 

De este modo, mediante la realización de contraofensivas tácticas en la etapa actual de defensiva estratégica de la Guerra Popular, el NEP adquirió una fuerza sin precedentes en todos los ámbitos, [convirtiéndose] en el mayor ejército revolucionario. Las Campañas de Contraofensiva Táctica tenían como objetivo derrotar la campaña contrarrevolucionaria de las clases explotadoras dominantes por medio de la más amplia movilización de las masas y su interacción con el NEP.

  
                     

El NEP se ha templado en muchas batallas. En la actualidad, es capaz de asestar duros golpes al enemigo en todo el país en un breve periodo de tiempo por medio de contraofensivas tácticas. Ha adquirido experiencia y confianza en la lucha contra el enemigo, en la propagación de la revolución, en las campañas por los derechos nacionales y democráticos del pueblo y en su más amplia organización. Ha logrado un gran éxito al conseguir el apoyo del campesinado y de otros sectores de las masas a favor del movimiento armado. Decenas de miles de militantes forman parte de las fuerzas de la milicia popular, que funciona como policía local y fuerza de reserva, además de cubrir las pérdidas y las necesidades emergentes del NEP. Se ha desarrollado todo un sistema de mando en el NEP a nivel subregional y provincial o en aquellas zonas subregionales o de frente donde hay entre tres y cinco frentes guerrilleros. El mando militar abarca también desde las fuerzas locales hasta la milicia, el núcleo de la autodefensa de los barrios y las unidades partisanas o “unidades gorrión” dedicadas a las operaciones especiales en los centros urbanos.

           

El NEP amplió sus actividades a miles de barrios en las setenta provincias del país y a cientos de pueblos y ciudades. Se ha logrado incrementar en un 33% la incautación de armas a las fuerzas enemigas durante las contraofensivas tácticas. El número de frentes guerrilleros ha crecido superando el centenar. Mientras los frentes guerrilleros grandes cubren entre 60 y 100 barrios, los frentes de nivel medio y pequeño abarcan entre 40 y 59. Se están desarrollando nuevos frentes guerrilleros a gran velocidad en nuevas áreas. [El NEP] tiene una base de cientos de miles de personas organizadas en alrededor de 1.600 pueblos y 800 ciudades.

           

El PCF está ampliando y organizando su base de masas revolucionarias por medio de Comités Populares que son los nuevos órganos del poder popular, las organizaciones de masas y las secciones locales del Partido. Los órganos del poder popular se forman y desarrollan con el apoyo activo de los trabajadores, campesinos, mujeres, jóvenes, activistas culturales y organizaciones infantiles. Bajo estos órganos del poder popular funcionan los comités de trabajo de las organizaciones de masas, así como departamentos tales como educación, reforma agraria, hacienda, empleo, producción, salud, defensa, asuntos culturales, asuntos jurídicos, etc. Las secciones locales del Partido dirigen los órganos locales del poder del Estado. El NEP se ha convertido en una poderosa arma en manos de los órganos revolucionarios y las organizaciones del gobierno democrático popular.

 

La milicia popular funciona como policía local en cada barrio, organizada en formaciones que van de la escuadrilla al pelotón. También efectúa labores de vigilancia y ocasionales ataques contra las fuerzas armadas del gobierno. Los órganos de poder del estado y las organizaciones de masas cuentan con una tupida red de observación e información sobre el movimiento de las fuerzas gubernamentales y sus actividades. La milicia popular y los comités de defensa se unen a las unidades locales de autodefensa y desempeñan un papel importante en el más amplio desarrollo de la guerra de guerrillas.

 

El principal rasgo de esta etapa de la guerra popular es en gran medida la construcción del Partido, del Ejército Popular y del movimiento popular revolucionario. La base de masas revolucionarias está en incesante expansión y profundización. El ejército popular se organiza mediante la formación, como fuerzas tipo, de una compañía en cada frente guerrillero y un pelotón en cada zona guerrillera. Otros pelotones cubren una amplia zona. Los distritos de los frentes guerrilleros cuentan con un pelotón en cada municipio.

 

Los órganos de poder político se forman, en áreas sólidamente organizadas, a nivel de barrio, municipio y distrito. Se están llevando a cabo notables esfuerzos para educar y organizar a las gentes de las zonas rurales y urbanas. Se constituyen Frentes Unidos tanto a nivel local como en los niveles superiores. El nivel de los alistamientos al NEP es mayor en las zonas rurales aunque también se están incrementando los alistamientos en las zonas urbanas.

           

Como resultado de los frecuentes alistamientos, la preparación y la intensificación de la contraofensiva táctica, el número de combatientes rojos del NEP ha aumentado en miles. Su moral es alta. En algunas zonas hay dificultades temporales debido a la concentración de los ataques del enemigo. De todos modos, el pueblo resiste a las sanguinarias acciones de las fuerzas enemigas. De esta manera, el campesinado y los activistas se unen inevitablemente al ejército popular.

           

El NEP se concentra también en llevar a cabo una verdadera reforma agraria, que es el instrumento de la Revolución de Nueva Democracia. Une y organiza a la fuerza principal de la revolución: los campesinos pobres y los trabajadores agrícolas. Las secciones locales del Partido y las organizaciones campesinas se coordinan y las unidades del NEP ponen en marcha el programa mínimo de reforma agraria (reducción de las tasas de los arrendamientos, eliminación de la explotación de los usureros, aumento de los salarios de los trabajadores agrícolas, precios de mercado remunerados para las cosechas, estímulo de la producción agrícola y relacionada con agricultura) en la mayor cantidad posible de zonas. Siempre que es posible pone en práctica igualmente el programa máximo de la reforma agraria (ocupación de tierras, devolución de tierras de los terratenientes a los campesinos, redistribución de la tierra, ayudas técnicas, financieras y de otros tipos a los campesinos pobres, etc.). El ejército popular combate en apoyo del campesinado y pone en práctica las reformas agrarias de acuerdo con las leyes del gobierno popular democrático. El ejército popular, unido al campesinado, se ha convertido en una fuerza decisiva para el avance de la revolución campesina en armas.
 
 
 
- Segunda Parte del documento:
 
 
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