viernes, 21 de junio de 2013

El mal llamado Grupo Antipartido (en torno a la traición que tuvo lugar en el XX congreso del PCUS)



Todos los comunistas sabemos de la traición que tuvo lugar en el XX congreso del PCUS en febrero de 1956 tras la muerte de Stalin y la llegada al poder de Nikita Kruschev. Siempre se nos ha vendido la película de que la opción de Kruschev  fue la que más apoyo recibió por parte del partido, pero nada más lejos, las más importantes figuras del Partido tras la muerte de Stalin, como Malenkov, Molotov o Kaganovich se opusieron completamente a la línea revisionista que profesaba Kruschov.

Pese a estos esfuerzos para intentar que no alcanzase el puesto de Primer Secretario del Partido, Nikita consiguió situarse a la cabeza del Partido. Fue en el antes mencionado Congreso, cuando comenzó una serie de políticas contrarrevolucionarias y revisionistas con el pretexto de la “desestalinización”. Entre muchas otras acusaciones y calumnias lanzadas contra Stalin y más especialmente en el Discurso Secreto pronunciado a puerta cerrada, Kruschev se refería a Stalin como “el mayor dictador de la Historia rusa”, “déspota al estilo de Iván El Terrible”, “asesino, estúpido, jugador y corrupto”.

Una de las muchas acciones que llevó a cabo tras alcanzar el poder fue el de dejar en libertad a miles de prisioneros contrarrevolucionarios y agentes de la burguesía, de entre ellos cabe destacar que brindó la libertad al escritor Aleksandr Solzhenitsyn, reconocido y orgulloso defensor del zarismo y del fascismo. También quedó reflejada la hipocresía de Kruschev a la hora de denunciar políticas llevadas a cabo bajo la dirección de Stalin en las que el propio Nikita participó activamente y que siempre reusaba hablar de ellas cuando su nombre se veía involucrado.

La destrucción de la línea marxista-leninista que el PCUS tenía hasta el momento, la imposición de la línea revisionista de Nikita Kruschev, las medidas de “coexistencia pacífica” con Estados Unidos, cosa que dejaba a la URSS expuesta a cualquier ataque exterior y la permisión de la nueva camarilla dirigente a la entrada de agentes de la burguesía y la contrarrevolución en todos los aspectos de la sociedad soviética, motivaron a viejos miembros del Partido fieles al marxismo-leninismo para tratar de expulsar a Kruschev del poder y destruir la línea revisionista impuesta.

Fue así como en la votación del Presidium, en una votación favorable de 7 a 4, se optó por destituir a Kruschev y sustituirlo por Nikolai Bulganin. Al verse forzado Nikita a tener que abandonar el Secretariado General del Partido, se escudó en que para cambiar de Secretario General se tenía que votar en el Comité Central del Partido, organismo que ya se había encargado de plagar de adeptos revisionistas. En junio de 1957, y como estaba planeado y era de esperar, el Comité Central del Partido ratificó a Nikita Kruschov como Secretario General.

Fue en dicha reunión cuando Nikita tildó a los conjurados como “Grupo Antipartido”, llegando a decir que se oponían al Partido y los principios revolucionarios. También, de la mano del Ministro de Defensa, Georgi Zhúkov, les acusó directamente de ser los culpables directos de los crímenes de Stalin y amenazándolos con usar la fuerza para parar sus actividades “antipartido”.

Malenkov, Molotov y Kaganovich entre otros, fueron víctimas de un linchamiento mediático llevado a cabo por el gobierno revisionista de Kruschev. Fueron presentados ante la prensa estatal, la opinión pública y la comunidad internacional como traidores al socialismo, fueron arrinconados y vilipendiados, muchos de ellos fueron destituidos del Partido y los miembros más antiguos del Partido fueron degradados a cargos menores y humillantes para gente que había sido alto cargo en el Partido. Así fue como Malenkov fue destinado a la dirección de una planta hidroeléctrica en Kazajistán, Molotov fue enviado como embajador a Mongolia, Kaganovich fue enviado a ser director de una pequeña fábrica de potasio en los Urales y Shepílov quedó como director del Instituto de Economía de la Academia de las Ciencias de Kirguistán.

No contento con esto, Nikita Kruschev,  en 1961 expulsó a todos los que pertenecían al grupo del Partido Comunista de la Unión Soviética y todos ellos quedaron relegados al olvido cuando habían sido de las más importantes personalidades dentro del Partido. Poco después, a pesar del apoyo brindado a Kruschev, el Mariscal Zhúkov fue destituido de su cargo de Ministro de Defensa. Nikolai Bulganin fue destinado al Consejo Económico de la ciudad de Stávropol. Beria, quien había sido fiel seguidor y defensor de Stalin, fue condenado a muerte para así acabar con la amenaza de los antirrevisionistas y fieles al marxismo-leninismo.

El apoyo que recibió el mal llamado “Grupo Antipartido” y la crítica a la línea revisionista del PCUS se hizo notar desde varios organismos comunistas internacionales, especialmente desde el Partido Comunista de China, donde, en un comunicado denunciaba la traición al marxismo-leninismo y la defensa de Stalin frente al revisionismo. Notable fue también la crítica del Partido del Trabajo de Albania al PCUS y a la línea revisionista que estaba inundando el panorama comunista internacional. También en un comunicado, el Partido del Trabajo de Albania se refería así a Kruschev: “Favorece a los enemigos del comunismo, especialmente al imperialismo”  y “Kruschov asume toda la responsabilidad de todos sus actos antimarxistas y de las consecuencias de que ellos deriven”.

Eliminada cualquier posible oposición a la nueva línea revisionista del PCUS, Kruschov fue Primer Secretario del Comité Central del PCUS y principal cabeza visible del Estado soviético hasta su destitución en 1964, habiendo dejado ya cualquier oposición real destruida y desechada.

Fuente: http://www.concienciarmada.org/post/53300010088/grupoantipartido


------------

No hay comentarios:

Publicar un comentario