jueves, 27 de junio de 2013

Jordania acoge 900 tropas estadounidenses para "protegerse contra Siria"


[Los Estados Unidos enviaron recientemente una remesa de cazas F16 a Jordania, ahora 900 tropas. ¿Esta Estados Unidos preparando la intervención militar directa en la guerra de Siria? ODC]

El aliado norteamericano ha reforzado ahora al reino con una nueva remesa de cazas, más modernos y equipados, y la batería de misiles de largo alcanze tierra-aire Patriot. De los 700 soldados que el Pentágono ha dejado en el país tras un ejercicio militar, 500 se dedican a manejar ese armamento, en cooperación con las tropas jordanas.

En principio el despliegue de ese armamento, situado en el centro del país y lejano a la frontera, tiene en principio una misión disuasiva. Sin embargo, el Gobierno jordano quiere que este sea un primer paso para adquirir sus propios misiles Patriot. “Nos gustaría que nuestros soldados fueran entrenados en esas armas”, admite el ministro de Estado del Gobierno de Jordania, Mohamed al Moami, en conversación con este diario. “La presencia de esas armas, en cooperación y coordinación con las fuerzas armadas de Jordania, le permite a nuestros soldados estar ya expuestos a ellas”, añade.
Siria ha respondido con amenazas al refuerzo norteamericano a Jordania. El embajador sirio en Ammán, Bahiat Suleiman, dijo recientemente que, si Jordania llegaba a tener operativa una batería de misiles Patriot, su Gobierno respondería colocando a su vez en su frontera misiles balísticos de fabricación rusa modelo Alexander. El Gobierno jordano respondió advirtiéndole de que se arriesga a ser expulsado del país. Para Damasco, la presencia de misiles Patriot al sur sólo refuerza sus temores de que finalmente se declaren zonas de exclusión aérea en su territorio, como sucedió en Irak en 1992 y en Libia en 2011.

Al norte de Siria, en Turquía, ya hay operativas seis baterías de misiles Patriot de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) operadas por soldados norteamericanos, holandeses y alemanes. Al suroeste, Israel tiene su propio escudo de misiles, la Cúpula de Hierro, y ha empleado en tres ocasiones su Fuerza Aérea para destruir remesas de misiles enviados por Irán a la milicia libanesa Hezbolá a través de Damasco. Ahora, el gobierno de El Asad teme que Jordania se una a ese escudo de contención de aliados norteamericanos que podrían neutralizar su Fuerza Aérea.

“De momento, en Jordania no nos interesa abrir el debate sobre la declaración de una zona de exclusión aérea desde el sur, porque creemos que facilitaría una fragmentación del Estado sirio”, dice en conversación con este diario un alto oficial jordano, bajo condición de anonimato. “El Asad podría buscar refugio en Latakia y Tartús, en la costa occidental del país, donde reside la mayoría de alauitas [el grupo religioso al que pertenece el Presidente] y aquello rompería el país en zonas oficiales y zonas rebeldes. Eso no mitigaría el conflicto, y abriría más frentes”, añade.

Los 700 soldados norteamericanos que ahora apoyan al Gobierno jordano se suman a otros 200 estacionados en el país desde abril por orden del Pentágono, con la misión de reforzar la frontera con Siria. Las fuerzas armadas de Jordania tienen por sí mismas a unos 2.500 uniformados en esa zona para labores de seguridad, dado que, con el conflicto, han aumentado además los casos de tráfico de droga y armas entre ambos países.

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