martes, 25 de junio de 2013

¡La juventud se levanta, los canallas tiemblan!



Editorial de A Nova Democracia - Brasil

 
Explosiones de la juventud en varias grandes ciudades del Brasil, 100 mil en Río, 80 mil en SP, y ahora ya son centenares de miles en las capitales, grandes y medias ciudades del país. Al principio contra los abusivos y secuenciales aumentos de las tarifas de los transportes públicos, destaparon una vez más una olla repleta de motivos para la justa rebelión de las masas en el Brasil.

Y ha sido así: basta una gota para rebosar todo el odio represado por incontables crímenes cometidos contra el pueblo por ese Estado genocida, que ya hace 12 años que es presidido por el oportunismo del PT/PSB/PCdoB, apoyados en la politiquería y de la corrupción.

A la gente del pueblo, le es fácil comprender porque las protestas de centenares de miles ya no se dan sólo por 10, 15 o 20 centavos de los pasajes de transportes. Luego del inicio, las demandas se ampliaron enormemente y expusieron las entrañas de la política electorera, de la usurpación de derechos fundamentales, de la súper explotación de los trabajadores, los abusos de todo tipo, la criminalización de la pobreza y de los movimientos populares, y la matanza de pobres.

Toda la ofensiva lanzada por Lula y Dilma contra los campesinos en lucha por la tierra para adular el latifundio y apostar en el “agronegocio” como salvación de la economía no pudo detener la lucha de los pobres del campo. Y son justamente ellos que antes de asumir el tope del viejo Estado, prometían tanto a los campesinos y son exactamente los que más represión y asesinatos han cometido contra liderazgos y masas en lucha. Y cuando no se trata de asesinatos cometidos por los propios agentes del Estado, es la gestión petista que encoraja y se coaduna con la libre acción de los bandos armados por el latifundio, a través de la cobarde criminalización que hace de la lucha por la tierra.

En las ciudades vigora la brutalidad sistemática contra los pobres de favelas y periferias con la militarización y la aplicación de un Estado de Sitio no declarado a título de “política de pacificación”, que humilla, roba, tortura y asesina pobres.

Y tenía que ser un “gobierno” de ese “Partido de los Trabajadores” vendido al capital para masacrar de forma tan vil los obreros, particularmente en las obras multimillonarias del PAC, represión a las huelgas, prisiones y tortura de obreros, etc.

Con la misma furia genocida ataca los pueblos indígenas, expulsándolos diariamente de sus territorios en defensa de los intereses de esa llaga purulenta que es el latifundio, como recientemente asesinó al indio Terena Oziel.

Además de las huelgas de profesores y funcionarios públicos, huelgas estudiantiles y ocupación de rectorías, huelgas y rebeliones obreras y tomas de tierra que en los últimos años han sacudido el país, también ya desde algún tiempo crece el clamor en movilizaciones continuadas por la punición de los criminales del régimen militar (mandantes y ejecutores de torturas, asesinatos y desapariciones forzadas) y manifestaciones contra la farsa de las elecciones.

Todo eso, hundido en el caldo de cultura de la crisis general de superproducción del capitalismo que ronda el mundo, cuyos impactos en la economía endémicamente enferma de nuestro país, no pueden ser más escondidos por la gerente Dilma. Crisis que afecta directamente la vida del proletariado y demás trabajadores, va impeliendo crecientemente las masas para la lucha y exponiendo rajaduras en los arreglos de las clases dominantes y de sus lacayos al frente de ese Estado en descomposición. Los gerentes de turno no consiguen más seguir gobernando como antes, ¡no podrán seguir gobernando como antes!

Ya no podrá funcionar su abominable política de pan y circo – pan del Bolsa Familia y de crédito abundantemente ofrecido y circo de la Copa y Olimpíadas – para alienar y embrutecer las masas. ¡El basta a todo ese fascismo sofisticado, Señores, se inició!

Y ya preocupados con la farsa electoral de 2014, PT y PSDB, que dividen el gobierno de São Paulo, se unieron para proferir un discurso de rara sintonía, revelando que, más que la política económica, los une un profundo odio a todo lo que huela a pueblo consciente, independiente. Descargan todo el arsenal represivo en los jóvenes en lucha, periodistas y transeúntes.

Soñando que el aumento brutal de la represión pudiera sufocar la rebelión popular, designada siempre y al estilo de los generales gorilas como ‘badernas’, lo que vieron con asombro fue lo contrario. Que el flujo poderoso de personas a esas protestas es tanto mayor cuanto, más atrocidades son cometidas por sus policías entrenadas en los genocidios de pobres. Y como que sintiéndose desenmascarados en una  mentira, rápidamente cambiaron de tonada, sumándose al nuevo coro orquestado por esa prensa reaccionaria, de que ahora se trata de movimientos pacíficos y que los disturbios son actos de una minoría de vándalos. ¡Es el viejo cacareo de la minoría subversiva infiltrada!

Señores, en los movimientos de masas hay un poco de todo, hay también pacifistas, naturalmente, e inclusive gente que piensa que es pacifista hasta salir a las calles y ser agredida cobardemente por las hordas armadas hasta los dientes por ustedes. No se preocupen, este es un problema de los manifestantes, el de ustedes es cómo zafarse y seguir engañando. Las masas sabrán resolver democráticamente sobre los métodos de lucha a emplear. Y en esto la experiencia histórica es pródiga en demostrar que, en la acción espontánea, es en su propio curso que las masas eligen sus métodos y formas de lucha, según lo que les proponen sus liderazgos más comprometidos y firmes y en correspondencia a lo que la reacción contra ellas arremete. Y esa nueva fase de la lucha popular está sólo en sus inicios.

Y como no podría dejar de ser el monopolio de prensa, tras ver agigantar el mar de masas en las calles, intenta influenciar el movimiento y la red Globo ya quiere dirigir las protestas, editando sus imágenes para probar que ahora las manifestaciones son pacíficas y que sólo una minoría practica vandalismo.
 
Esos editorialistas de los medios más reaccionarios, apenas se iniciaron las manifestaciones otro día, se apresuraron a cobrar la prisión de manifestantes, de encuadrarlos por “formación de cuadrilla”, como si no bastase la acción de esa policía bestial y genocida. Quieren más, que se pase a tratar las luchas populares como terrorismo, en una anticipación de lo que ya viene siendo gestado hace años como medio de prevenir los levantes populares.

No por casualidad, se estima que hasta el fin de junio sea aprobada en la Cámara federal el proyecto de ley antiterrorismo soñado por la gerencia PT/FMI y dictado por el imperialismo yanqui con la disculpa de la protección a los megaeventos deportivos acogidos en el Brasil.
 
El otro frente de actuación de las siglas oportunistas (además de reprimir desde los aparatos de donde manejan) es dividir para dominar, algo ya bastante conocido. Así, la juventud del PT y PCdoB, y de la UNE (Unión de Estudiantes oficialista)y otros grupos gubernistas vienen intentando sistemáticamente usurpar la dirección de las manifestaciones y fracasando, ya que vienen siendo rechazadas sus banderas por las masas indignadas, que atacan también reporteros de la Globo y automóviles de la emisora. Estos y otros partidos electoreros que se travisten de “izquierda” no pueden más engañar a todos, y ya son repudiados en las manifestaciones.

Otras siglas electoreras como PSOL y PSTU también se esmeran para usurpar la dirección de las manifestaciones e imprimir en ellas su reformismo tacaño, fracasan también, pues cuando la policía parte para cima de las masas, repliegan sus banderas y huyen cobardemente, para después, desvergonzadamente, condenar la justa violencia de la juventud combativa, formando parte del asqueroso coro de la reacción. Y el rechazo de los manifestantes a los partidos es expresión de la ira de la juventud a toda esa podredumbre de esas elecciones farsantes y corruptas.

La gran verdad es que desde el fin de 2011 el mundo viene siendo barrido por los vientos de la rebelión. La juventud del norte de África y Oriente Medio dio demostraciones de infinita bravura, conquistando derechos y derrumbando gobiernos en sangrientos combates que resultaron en muerte y destrucción. En Grecia el pueblo ocupa casi permanentemente las calles y también paga su cuota de sangre para no hundirse en la miseria extrema impuesta por el capital financiero internacional.

De esas manifestaciones es de la Turquía que irradian las más vigorosas demostraciones de combatividad, espíritu y moral de clase de los explotados y oprimidos. Allá también una aparentemente localizada lucha dio origen a un movimiento multitudinario por todo el país, que viene llenando los ojos del mundo y obligando el imperialismo yanqui a aplazar sus planes de un Nuevo Oriente Medio. Diferentemente de los otros países, donde hubo reveses y pérdida de la dirección para las fuerzas reaccionarias, en Turquía se puede esperar algo más consecuente y duradero, porque allá se desarrolla hace cuatro décadas una heroica guerra popular dirigida por un partido comunista probado en el fuego de las batallas por la expulsión del imperialismo, por la destrucción del fascista Estado turco y por la construcción de una nueva democracia.

Nada grande jamás fue conquistado por el pueblo dando flores a represores y genocidas. Todas las revoluciones victoriosas se irguieron sobre la destrucción de todo lo que era viejo y reaccionario. Más que nunca, es válida la consigna de que “la rebelión se justifica”.
 
Desde nuestra trinchera saludamos calorosamente nuestra bella juventud en lucha en las ciudades brasileñas, en Turquía, en la Palestina, en Chile, en todo el mundo finalmente.
 
 
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