jueves, 27 de junio de 2013

PETRAS:" TRAS EL POPULISMO DE LULA SE ESCONDÍA UN PROYECTO NEOLIBERAL"

 
 
Petras: "El problema en Brasil es sistémico, no basta un simple cambio de políticas públicas"


En una reciente entrevista  concedida a la emisora uruguaya "Radio Centenario", el sociólogo norteamericano James Petras manifestó su convicción de que la política que se ha seguido en Brasil  desde la época de los gobiernos de Lula, no tiene  nada que ver con las necesidades populares. Petras cree que lo que se está construyendo en ese país es un proyecto agro minero de populismo neoliberal, encubierto bajo la imagen de Lula, que se presenta como "amigo de los pobres".


       La verdad es que durante años, y a contracorriente con la opinión de muchos "progresistas"  europeos,  James Petras ha venido denunciando no sólo la profunda corrupción que afecta al conjunto del Partido del Trabajo, la organización política que ha liderado Lula, sino también la falsa fachada popular tras la que se han refugiado los gobiernos de Lula y Rousseff. Los hechos últimos no han hecho sino confirmar sus acertados pronósticos de antaño.


          "Mientras Brasil acumulaba enormes recursos económicos -  precisa el sociólogo estadounidense - a partir de los altos precios de las materias primas, muchos académicos pensaron que los programas "anti pobreza" permitirían que  mucha gente engrosara las filas de  la clase media, y con el consumo que ello generara, se produciría un nuevo modelo progresista".



     Pero  lo que en realidad estaba pasando - opina Petras-  era una cosa muy diferente. "En Brasil se estaba produciendo una enorme concentración de beneficios, una enorme acumulación de capitales y una buena parte de él pasaba directamente a las multinacionales y a las cuentas bancarias situadas en el exterior. Era conocido cómo en Nueva York,  Florida y Miami, los brasileños compraban fastuosos apartamentos de un millón, dos millones de dólares".

       "Pero los "progresistas", los intelectuales propagandistas del régimen de Lula, como Emir Sader, propalaban la idea de que  lo que realmente Lula -y después Rousseff- estaban construyendo era un nuevo "modelo progresista" que trataba de combinar el bienestar social con el crecimiento económico".

 

      James Petras cree que es verdad que algunos ingresos elevaron el estándar de vida. Pero, en cambio, la vida cotidiana no hizo más que deteriorarse. "Es decir, que si cuantificabas el ingreso de los pobres, éstos habían crecido entre un 20 y un 30%, en términos nominales. Pero los gastos para vivir, las condiciones de vida, los hospitales, el transporte, las escuelas no habían recibido ningún tipo de subvenciones".


     La verdad es que el lugar donde iban a parar esas subvenciones era a sectores los  claves de la economía brasileña: el primero era el sector agro minero, que constituía el motor del crecimiento -exportaciones de minerales, petróleo y agricultura, soja, carne. El segundo sector beneficiado eran los macroproyectos  que llenaban las cajas de los grandes contratistas. Y el tercer sector lo formaba la enorme explosión de corrupción que se movía y crecía alrededor del entramado de esos contratos .  


    "Esa coexistencia entre corrupción, enriquecimiento y la incapacidad de atender las exigencias populares quedó en evidencia por muchas razones", explica Petras. "Por razones de la mistificación de Lula como demagogo populista y después con Rousseff con la esperanza de que ella podría por lo menos eliminar la corrupción que estaba fuertemente ubicada en todos los niveles del gobierno y del Partido del Trabajo".


        "Sin embargo, la paciencia de la gente terminó acabando. El gobierno se involucró en enormes gastos multimillonarios para el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos. La gente ya no aguanto más. Pensar, como hacen algunos, que sólo fueron los 20 centavos de aumento del transporte lo que provocó la explosión, es una expresión de ignorancia supina. Como es igualmente falso pensar que millones de personas sólo han protestado  por mejoras en los servicios públicos".


    "La causa del estallido - subraya el académico norteamericano - ha sido el conjunto del sistema, la construcción de una economía, donde toda la riqueza y todas las subvenciones están concentradas en una pequeña élite agro minera y en los banqueros y contratistas que se benefician de este proyecto. El problema es isotérmico, no es por un simple cambio de políticas públicas. Es la estructura de poder que está influyendo sobre las políticas de Lula y Rousseff, la estructura que concentra poder en los grandes agro negocios, dueños de minas como "Vale de Doce", y otras empresas".


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