miércoles, 15 de febrero de 2017

La crisis golpeó cinco veces más a los niños pobres y ocho de cada diez lo serán toda la vida


Por RTVE.es/ EFE, 14/02/2017

La crisis ha golpeado cinco veces más a los niños que menos tienen que a los más ricos, y mientras unos perdieron el 32 % de sus recursos, los otros solo los disminuyeron un 6 %, según Save the Children, que augura que ocho de cada diez de esos menores continuarán siendo pobres toda su vida.
 
Es una de las principales conclusiones del informe "Desheredados. Desigualdad infantil, igualdad de oportunidades y políticas públicas en España", que alerta de cómo la enorme disparidad se ha cebado con la infancia: entre 2008 y 2015, el número de niños en situación de pobreza severa aumentó en 424.000, situando la tasa en un 16,7 % frente al 11,2 % de la población general.
 
De hecho, España es el sexto país de la UE con mayor desigualdad y donde ha aumentando con más rapidez: entre 2008 y 2014, el índice de Gini, que mide el grado de desigualdad, se disparó un 7,1 %, mientras que en Grecia lo hizo un 3,3 % y en Alemania un 1,7 %.
 
Y no solo es donde más se ha incrementado, sino también donde lo ha hecho con una mayor rapidez, ya que entre 2008 y 2014, el índice de Gini, que mide el grado de desigualdad, se disparó un 7,1 %, mientras que en Grecia lo hizo un 3,3 % y en Alemania un 1,7 %.

Caída de recursos "especialmente acuciante y desproporcionada"

Esa diferencia es aún mayor entre la población infantil, ya que mientras el Gini general fue de 34,6 puntos, el de la infancia creció un 8,4 % en los años de la crisis hasta llegar a los 37,1 puntos, ha puntualizado el director general de Save the Children, Andrés Conde, quien ha recalcado que lo peor es que las consecuencias de esta desigualdad son irreversibles para los niños".
 
Y la caída de los recursos ha sido "especialmente acuciante y desproporcionada" para los niños pertenecientes al 20 % más pobre de la población, pues han visto disminuidos sus ingresos en un 32 %, frente al 6 % de los más ricos.
 
Asimismo, la ONG, que ha recopilado datos oficiales del INE y Eurostat y los ha cruzado con una investigación propia con más de 5.000 niños de siete comunidades, asegura que más del 60 % de los más pobres viven en hogares cuyo sustentador principal tiene un trabajo temporal, una cifra que se reduce al 5 % para los más ricos.

Familias con 130 euros para pasar todo el mes

La mitad de familias más empobrecidas destina el 40 % de sus recursos a los gastos del hogar, lo que se conoce como "sobrecarga de la vivienda", con lo que la cantidad que les queda mensualmente ha pasado de 233 euros en 2008 a 130 en 2015.
 
Esta situación les ha llevado a recortar sobre todo en gastos energéticos, que durante la crisis aumentaron un 70 %, lo que impide a casi uno de cada tres hogares con hijos mantener la casa a una temperatura adecuada.
 
Tampoco la protección social se distribuye de forma equitativa, y apenas el 33,6 % de los menores más necesitados tiene acceso a la única prestación dirigida a mejorar su situación.

Efectos de la desigualdad y la pobreza en la salud

Aunque el sistema fiscal debería servir para una mejor redistribución de la riqueza, en España "no es suficientemente progresivo", ya que el sector de la población más pobre dedica un 28,21 % de sus ingresos a impuestos, un porcentaje solo superado por el 10 % más rico, mientras que todos los demás pagan menos.
 
Pero la desigualdad provoca también efectos en la salud, y los más pobres tienen peores hábitos de vida y un acceso limitado a servicios sanitarios no cubiertos como el oculista, el dentista o el logopeda.
 
El 33 % de ellos sufre sobrepeso, un 23 % en el caso de los que tienen mayores rentas, un problema que está directamente vinculado al sedentarismo y la mala alimentación.
 
Todo ello, junto al parón de la movilidad social ascendente que hacía pensar que las nuevas generaciones iban a vivir mejor que sus padres, hacen que hoy tanto la riqueza como la pobreza se hereden aún más, de manera que estima que el 80 % de los niños más necesitados van a seguir estándolo de adultos.
 
Ante esta situación, la ONG exige medidas como aumentar la prestación actual por hijo a cargo de 25 a 100 euros, la oferta de alquileres asequibles y el presupuesto de las políticas de prevención y promoción de la salud infantil, así como fomentar empleos de calidad para las familias que viven por debajo del umbral de la pobreza.
 
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