domingo, 13 de agosto de 2017

La Terele Pávez que nadie conocía


Por ANA MARÍA ORTIZ

Descolgué el teléfono y marqué el número de Terele Pávez con cierta prevención. Me habían dicho que la actriz tenía un carácter fuerte, que no era de trato fácil. Necesitaba hablar con ella porque iba a cumplirse el 30 aniversario de 'Los Santos Inocentes', quería localizar a los niños de la película para contar qué había sido de sus vidas y no tenía ningún hilo del qué tirar. Quizás ella supiera. Contestó esa voz suya inmensa y fue amabilísima. La idea le entusiasmaba y me animaba a llegar hasta el final.
 
-Llevo años preguntando por ellos, cada vez que hay un acto por 'Los Santos Inocentes' pregunto, y nadie sabe dónde están. A ver si los encuentras, por favor.
 
-¿Te gustaría verlos?
 
-Nada me haría tan feliz.
 
Encontramos a sus hijos de la ficción: Quirce, Belén y la Niña Chica. Quirce rehusó la invitación, pero Terele y las dos niñas de la película se vieron un soleado domingo de marzo de 2014 en la sede del periódico. No esperábamos que la emoción llegara hasta lágrimas como sucedió. A Terele la acompañaba el Goya que acababa de recibir por su interpretación en 'Las brujas de Zugarramurdi' y su hijo de verdad, Carolo, también ilusionado por la cita porque correteó por el rodaje de 'Los Santos Inocentes' y guardaba buenos recuerdos.
 
La actriz estaba tan a gusto que al acabar la sesión fotográfica le costaba despedirse y propuso prolongar el momento yendo a comer a un local que homenajeaba a la película del que le habían hablado. Se llamaba La Milana Bonita y estaba en Malasaña. Qué cara la de Paca, la dueña, cuando la vio entrar. Aquel día se prometieron otros encuentros y se cumplieron. Hubo más visitas a La Milana y otras citas. Se fraguó una amistad. Terele y Susana -así se llama la Niña Chica- comenzaron a tener trato prácticamente de familia. Susana ha perdido a su "mamá Terele".
 
Aquella primera comida y otras que seguirían las pagaba siempre ella. No consentía. Era espléndida sin límites si tenía. Unos días después de lo de 'Los Santos Inocentes' concertamos otro encuentro para una entrevista más personal y volvimos a vernos en una terraza de la plaza de Chueca. Un 'sintecho' etíope se le acercó, le extendió dos paquetes de kleenex y ella le dio un billete de 10 euros. Mientras estuvimos hablando, regaló además dos entradas para el teatro a unos desconocidos y alguna otra cosa. Cualquier actriz de su talla colgaría el teléfono si llama una familia que regenta restaurante en Murcia pidiendo una locura: estamos en quiebra por la crisis y hemos pensado en remontar protagonizado nosotros mismos una película cómica sobre nuestras vidas; y, aunque no podemos pagar nada, ayudaría tanto contar con usted en el reparto... Terele Pávez les dijo que sí y estuvo un mes en Murcia rodando Las Aventuras de Moriana.
 
Aquel día de la entrevista en la plaza de Chueca mostró su desprendimiento por todo lo material y mucho más. Comenzaron las preguntas y se puso a responder con tal nivel de sinceridad que parecía que se había olvidado de la grabadora que había sobre la mesa. Expuso sin pudor sus mayores calamidades. Como que en su época más oscura había fumado colillas que recogía de la calle o buscado trabajo de asistenta o camarera.
 
Decía que nunca no dejaba pagar, pero al menos una vez que recuerde consintió. El reportaje del reencuentro con sus hijas de la película y la entrevista en la que fue tan elocuente se publicaron en CRÓNICA el primer domingo de mayo de 2014, como homenaje a las madres en su día. Unos meses después, el trabajo ganó del VIII Premio Paco Rabal de Periodismo Cultural y regresamos a La Milana para celebrarlo.
 
El viernes por la noche, poco después de tu partida, la Paca colgó en Facebook una foto contigo y con el Goya en La Milana. "Terele, te querremos siempre. Fuiste nuestra madrina", te escribe. "Una gran honor, orgullo haber podido conocerte. Jamás te olvidaré. Sigo teniendo tu hada. Hasta siempre a la mejor actriz y mejor persona", te dice Belén, tu hija mayor en 'Los Santos Inocentes'. La Niña Chica te ha despedido con un manojo de fotografías: "Te queremos por lo que eres y representarás siempre en nuestras vidas. Con sonrisa bella". Y Carolo nos ofrece este primer sábado sin ti una canción: "Buenos días, hace solecito, que lo ha puesto mi mama. No olvideis ser felices muy felices. Os dedico esta canción que a ella le gustaba entre las que más. Fue la última que escuchó ayer mientras aún respiraba nuestra misma vida maravillosa". I'ts a wonderful, wonderful life...
 
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